La traducción de contenidos digitales

La aparición de Internet y su extensión en la sociedad han traído numerosos cambios en lo que respecta a nuestras comunicaciones. Uno de los más significativos tiene que ver con la publicidad de los servicios y productos de las organizaciones empresariales, que teniendo en cuenta el uso que los consumidores hacen de la red, se han visto abocados a publicitarse a través del entorno online.

En este sentido, la comunicación 2.0 ha generado varios cambios. Si bien en este blog ya hemos aludido al más importante de ellos, la generación de una página web corporativa por parte de los negocios para atraer la atención de los clientes, esta iniciativa no es sino la punta del iceberg de la estrategia que deben seguir.

Así, la generación de contenidos –actualizados, interesantes y útiles para la audiencia se ha configurado como uno de los pilares de cualquier estrategia online. Pero, ¿qué hacer en el caso de que una determinada empresa se dirija a un público exterior, cuya lengua nativa sea otra distinta al español?

Al igual que sucedía con la página web, estos contenidos deben ser traducidos a aquellas lenguas destino, los idiomas que hablen los clientes a los que la organización empresarial vaya a dirigirse.

Por eso, es fundamental que toda empresa que se vea en esta tesitura opte no sólo por la generación de contenidos sino que éstos sean traducidos. Los contenidos digitales pueden difundirse en distintos formatos –blog, vídeos, infografías pero lo fundamental es que estén desarrollados en el idioma que habla el cliente al que la empresa se dirige específicamente.

De nada sirve la creación de contenidos si éstos no van a ser transmitidos a su público objetivo, todos los esfuerzos van a ser vanos, caerán por su propio peso. Muy por el contrario, los contenidos que además de ser actualizados, interesantes y útiles estén traducidos a la lengua del usuario cuentan con todas las posibilidades de que éste asocie positivamente lo que está leyendo con la marca que los publica.

Con ello, la empresa potencia su imagen de marca pero logra otras ventajas. A saber: el aumento del número de visitas recibidas en su página web o tienda online y el incremento de las interacciones de los usuarios en alusión a su negocio, entre otros.

Pero para que estas ventajas se cumplan es necesario contar con un servicio de traducción profesional, que aporte las garantías suficientes de que el texto contiene el mensaje tal y como quiere se transmitido. Además, el servicio de traducción tiene que conocer las características de la comunicación 2.0 –entre las que se encuentran el enriquecimiento de los textos, las palabras claves o keywords y su facilitad para el posicionamiento orgánico o SEO.

Sin ellos, sumergirse en el universo de Internet será un hecho, pero conseguir salir beneficiado de la red estará todavía muy lejos.