Los contratos de depósitos mercantiles y su traducción

Los contratos de depósitos mercantiles y su traducción

El contrato de depósito hace referencia a una parte que recibe de otra, la cual entrega un bien mueble, con la obligación de guardarlo y restituirlo cuando el mismo sea reclamado.

En concreto, se trata de un contrato de carácter real, pues para quedar constituido y perfeccionado solo requiere la entrega de la costa, sin exigirse formalidad alguna.

La finalidad que persiguen los contratos de depósitos mercantiles es estrictamente la custodia, lo que permite diferenciarlo de otro tipo de contratos. El Código de Comercio español dicta normas de carácter general que habrán de ser aplicados a toda clase de depósitos, en cuanto no se opongan a lo que con carácter especial establezcan los estatutos de las entidades depositarias.

Del mismo modo, el depósito nunca constituye por su propia naturaleza una operación de comercio. De hecho, el carácter mercantil del acuerdo proviene de su adscripción al tráfico peculiar de un empresario especialmente cualificado para recibir depósitos, o de que se cumplan en la operación los requisitos que establece la normativa.

La aplicación de los contratos de depósitos es variada, motivo por el cual su traducción se puede hacer extensible a distintos ámbitos. Este trabajo de traducción de contratos de depósitos mercantiles se aplica a la venta en depósito, de un lado, que se refiere a la venta en la que el proveedor deposita su mercancía en una empresa y solo se materializa la operación cuando dicha organización a su vez procede a revenderla a un tercero.

Asimismo, la traducción de este tipo de contratos es aplicable a los negocios relacionados con determinados modelos del tipo franquiciados, que tienden a eliminar los riesgos de acumulación de stock de género sin salida. A su vez, otro sector en el que se da este tipo de contratos y en el que la traducción de los mismos es igualmente extensible es la distribución de la prensa, dado que estos productos culturales son difundidos a diferentes partes del mundo.

Es por ello que a la hora de llevar a cabo el proceso de traducción de los contratos de depósitos las empresas y organizaciones implicadas en ellos han de contar con un equipo de profesionales lo suficientemente capaz de desarrollar un trabajo de calidad, que alcance sus propósitos y expectativas de manera eficaz, en los tiempos establecidos y siguiendo las directrices que se les han explicado.