El contrato de edición y su traducción

El contrato de edición y su traducción

La literatura no está exenta de negociación y procesos de mercantilización. Es por ello que en torno a la compraventa de este tipo de trabajos se ha creado el contrato de edición.

Así, esta figura alude al acuerdo de las voluntades entre el autor de una obra intelectual o artística y el editor, por medio de la cual el primer se obliga a entregar una obra al segundo, quien a su vez se obliga a reproducirla, distribuirla y venderla, así como a pagar al primero una contraprestación económica.

El contrato de edición está presente en la normativa legal desde el siglo XVII. De hecho, se incorporó como figura autónoma en ese periodo pues hasta entonces el término editar no generaba obligación alguna entre las partes. Ello se debía a que tales palabras no contenían una determinación de la prestación, por lo que la falta de determinación de la misma impedía que naciese una relación jurídica obligatoria.

En la actualidad, el contrato de edición apela a dos figuras fundamentales, el autor, que es el titular de un derecho sobre la obra intelectual, y el editor, que reproduce la obra por medio de imprenta o mensaje de datos. Así, las características mercantiles de este documento incluye por mercantiles los actores llevados a cabo por librerías, empresas editoriales y tipografías.

En esta línea, y no solo a pesar del desarrollo tecnológico sino como consecuencia de este, la traducción de los contratos de edición es una actividad necesaria y constante en este tipo de organizaciones. Ello se debe a la cantidad de manuscritos susceptibles de publicación que las mismas reciben, los cuales pueden estar redactados en la misma lengua de destino que los miembros de las editoriales manejan, la cual no siempre se corresponde con la que practican los autores.

Es por ello que para conectar a autor y editor, el contrato de edición ha de ser traducido a un idioma que ambas partes del acuerdo compartan. Asimismo, dado el carácter global que existe en la actualidad en torno a las relaciones de compraventa, es frecuente que los contratos de edición se produzcan entre editoriales y autores que se encuentran en distintos países, motivo por el que la traducción del contrato de edición ejerce como nexo entre las dos figuras y facilita su entendimiento.

Es por ello que las editoriales y autores interesados en la traducción de los contratos de edición han de apostar por agencias y profesionales de la traducción que les garanticen la calidad de sus trabajos así como la recepción de los mismos en la fecha pactada.